viernes, 8 de enero de 2016

José Luis Garrafa Sánchez 26 de mayo de 1974 -8 de enero de 2006

Garrafa jugaba a la pelota. Es lo único que importa cuando se habla de él. En un potrero de Laferrere o en un estadio super profesional. Contra un gordo cualquiera o contra el cinco de la Selección. Jugaba a la pelota. La pisaba, la cuidaba, la protegía, pero no la pasaba. Quería que sólo esté con él. Y está bien, porque pocos tuvieron su sensibilidad para tratarla. Jugaba a la pelota. También era un loco amante de la velocidad, un bromista insoportable, un tipo que eligió jugar con las camisetas que amaba antes que hacerlo con las que le podían pagar más.
Era todo eso, pero antes que nada era un pibe que jugaba a la pelota. “El futbolista habla de la importancia de la concentración, de lo que tiene que hacer en el partido, y yo no. Yo no pienso, vengo a jugar, a divertirme. Hago la entrada en calor y estoy bailando, estoy jodiendo. Yo siento que el fútbol es así, que tenés que demostrar lo que sabés y si sabés jugar tenés que estar tranquilo. Ahora hay jugadores que están nerviosos, les duele la cabeza, pero porque están constantemente pensando en el partido. No hay que pensar mucho en el partido, hay que jugarlo”, dijo José Luis Sánchez en una entrevista con Pablo Aro Geraldes publicada por El Gráfico. Y no hay nada más que agregar para comprender por qué es el símbolo que es. garrafa01

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