miércoles, 27 de enero de 2016

Benito Quinquela Martín

Buenos Aires, 1 de marzo de 1890- ibídem, 28 de enero de 1977

(Buenos Aires, 1890 - 1977) Pintor y muralista argentino. Fue uno de los "Pintores de La Boca" (uno de los barrios de su ciudad natal). Con un estilo naturalista, la temática de su obra giró, sobre todo, en torno a los barcos y las labores portuarias en general. Se le consideró el pintor del riachuelo por su tratamiento de los temas portuarios.


Resultado de imagen para benito quinquela martín

Abandonado a poco de nacer, permaneció en un orfanato hasta que, a los seis años, el matrimonio formado por Manuel Chinchella y Justina Molina decidió adoptarlo. Empezó su formación en una escuela de enseñanza en la que únicamente permaneció dos cursos ya que, con tan sólo nueve años, tuvo que empezar a trabajar en la carbonería paterna.

Posteriormente, y hasta que cumplió los quince, fue obrero portuario de La Boca; su trabajo consistía en trepar a los barcos para llenar las bolsas vacías de carbón y cargarlas en los carros. Esta actividad la completaba con la participación activa en la política de La Boca. Pegaba carteles y repartía pasquines a favor del doctor Alfredo Palacios.

En 1907 ingresó en una modesta academia de dibujo de su barrio para estudiar pintura con Alfredo Lazzari. Desde entonces se dedicó a la pintura. Conoció a Juan de Dios Filiberto, un estudiante de música con quien mantuvo una estrecha amistad. También conoció al, por entonces, director de la Academia de Bellas Artes, Pío Collivadino, que le ayudó a iniciarse en el dibujo de retratos y a incorporar el color a sus obras.



En 1918 decidió cambiar su nombre (Benito Juan Martín) por el de Benito Quinquela Martín, eliminando el nombre de Juan y adaptando el apellido de su padre adoptivo a la pronunciación italiana. Con su nuevo nombre, el 4 de noviembre, exhibió sus pinturas en la Primera Exposición Individual de la Galería Witcomb. La muestra fue un éxito y los críticos hablaron de la aparición de un original pintor, con técnica, estilo y mensaje propios.

A partir de este momento empezaron sus recorridos por el mundo. En 1921 realizó su primera exposición internacional en Río de Janeiro. Su primer viaje a Europa lo realizó dos años más tarde, concretamente a Madrid. En 1925 llegó a París, dos años más tarde a Nueva York y en 1929 a Italia, donde Mussolini lo nombró su pintor predilecto "porque sabe retratar el trabajo". Todos estos viajes lo separaban de sus padres; de ahí que rechazara una invitación a Japón para quedarse junto a ellos en el barrio argentino de La Boca.

Muy querido en el barrio, actuó como un protector de las artes y fundó el Café Tortoni para que los artistas pudieran difundir sus obras. En 1933 compró varios terrenos que donó al Estado para que construyera instituciones dedicadas a la expansión del arte y obras sociales. En uno de estos terrenos construyeron la Escuela Museo Pedro de Mendoza, hoy Museo de Bellas Artes de La Boca, que una vez construida fue decorada por él. Entre sus mejores obras destacan Tormenta en el Astillero (Museo de Luxemburgo), Puente de La Boca (Palacio Saint James, Londres) y Crepúsculo en el astillero (Museo de Bellas Artes de La Boca)

viernes, 22 de enero de 2016

22 DE ENERO de 1944 SE CONOCIAN EN EL LUNA PARK JUAN Y EVA

Cuando Juan conoció a Eva


Rubén Fraga

Recordatorio del día en que Juan Perón y Eva Duarte se conocieron al asistir a una convocatoria para ayudar a paliar los daños del terremoto de San Juan.

Hoy se cumplen 67 años del comienzo de una historia de amor que marcó a fuego la política argentina del siglo XX: el encuentro entre Juan Domingo Perón y María Eva Duarte.

Corría enero de 1944 y el país estaba conmovido por el terremoto que el 15 de ese mes había destruido la ciudad de San Juan, dejando un saldo de más de 7.000 muertos y la virtual desaparición de la edificación en la capital cuyana. De inmediato, el gobierno de facto encabezado por el general Pedro Pablo Ramírez organizó el socorro a los damnificados. El entonces coronel Perón tomó a su cargo la campaña solidaria y en pocas semanas logró recaudar más de 12 millones de pesos.

El gobierno militar, surgido del golpe de Estado que el 4 de junio de 1943 derrocó al conservador Ramón Antonio Castillo, prometió que la histórica ciudad sería reconstruida.

En ese marco, aquel sábado 22 de enero de 1944 se realizó un gran festival organizado por la colonia artística en el porteño estadio Luna Park, en Corrientes y Bouchard, con el fin de recaudar fondos para las víctimas del sismo.

Fundado por Ismael Pace y José Lectoure en 1931, el Luna Park fue testigo de numerosos acontecimientos en el siglo XX. Escenario de grandes combates de boxeo y también de bailes, festivales y hechos luctuosos, allí se velaron en 1935 los restos de Carlos Gardel y sonaron entonces los compases del tango “Silencio” en la versión de la orquesta del maestro Francisco Canaro. Siete años después, la noche del 22 de enero de 1944, la orquesta de Canaro volvió a sonar junto a las voces de Libertad Lamarque, Hugo del Carril y la típica de Juan D’Arienzo, en el festival a beneficio de las víctimas del terremoto en San Juan. Y bajo esos compases se conocieron Evita y Perón.

El coronel, de 48 años, estaba al frente de la Secretaría de Trabajo de la Nación, que él organizó para gestar y poner en práctica la legislación laboral en favor de la producción y los derechos obreros. En 1938 había muerto su primera esposa, Aurelia Eugenia Tizón.

Eva Duarte, nacida el 7 de mayo de 1919 cerca del pueblo de Los Toldos, era hija natural de Juan Duarte y Juana Ibarguren y había sido anotada originalmente en el Registro Civil como Eva María Ibarguren (antes de casarse con Perón, Eva modificó su apellido por Duarte e invirtió el orden de sus dos nombres). En aquel enero del 44, tenía 24 años y era una novel actriz de radioteatro que se había movilizado con otros compañeros para ir al festival.

El periodista Rodolfo Ghezzi cuenta que hay dos hipótesis sobre quién los presentó.

Una sostiene que los habría presentado el coronel Domingo Mercante, amigo del futuro presidente argentino y en ese entonces adjunto a la Secretaría de Trabajo. El hijo de Mercante solía afirmar: “Yo escuché mil veces que Evita le decía a mi padre: «¿Se acuerda, Mercante, cuando usted en el Luna Park me llevó de la mano para hacerme sentar al lado de Perón? ¡Ay, el miedo que tenía! Y usted, mire que estuvo inspirado, ¿eh?»”.

La otra versión (y la más difundida) señala que quien los presentó no fue otro que el inefable Roberto Galán. El carismático locutor y conductor de míticos ciclos televisivos como Si lo sabe cante y Yo me quiero casar… ¿Y usted?, era por entonces un joven audaz que ya daba sus primeros pasos en la profesión y fue el presentador en el festival del Luna Park.

Según cita Alicia Dujovne Ortiz en su libro Eva Perón, la biografía, Galán le contó que fue él quien realizó el “enganche” entre Perón y Evita y que en un momento determinado del festival, la joven se le acercó y le dijo: “Galancito, por favor, anunciame que quiero declamar una poesía”. Cuenta luego el animador que en un momento dado llamó a Evita y a otras tres actrices y les dijo: “Los coroneles se han quedado solos. Se los voy a presentar diciéndoles que ustedes forman parte del Comité Femenino de Recepción”. Fue ahí cuando Eva se sentó junto a Perón iniciando una relación que duraría hasta el fin de su vida. Y que la llevó a escribir en su libro La Razón de mi vida: “Aquel fue mi día más maravilloso”.

Años después, en 1955, tras la muerte de Evita y con Perón derrocado y exiliado, Galán también le presentó a él en Panamá a quien sería su tercera esposa, María Estela Martínez.

La relación sentimental entre el coronel Perón y Eva Duarte tomó estado público rápidamente y, sobre todo, llegó a oídos de sus camaradas del Ejército, que, en general, no vieron con buenos ojos ese romance. Cuando Evita conoció a Perón éste vivía con una chica a la que llamaban la Piraña. Cuentan que la temperamental Evita se encargó de sacarla literalmente a las patadas de la casa de Perón.

Luego vinieron el encarcelamiento de Perón en la isla Martín García, la gran movilización popular del 17 de octubre de 1945, su posterior liberación y su llegada a la presidencia mediante el voto popular, el 24 de febrero de 1946, cuando triunfó la fórmula Perón-Quijano.

Eva compartió su vida con él desde aquel festival de beneficencia y pasó a ser una figura clave de su proyecto político. Se casaron por civil en la ciudad bonaerense de Junín, el 22 de octubre de 1945, y el 10 de diciembre de ese año, hicieron bendecir su enlace en una iglesia de La Plata. Como primera dama, Evita se transformó en la “abanderada de los humildes”. Promovió el reconocimiento de los derechos de los trabajadores y de la mujer (entre ellos el sufragio femenino) y realizó una amplia obra social desde su fundación.

Y, por sobre todas las cosas, supo ganarse el amor y la devoción de las grandes mayorías populares hasta su prematura muerte, víctima de cáncer, el 26 de julio de 1952.

En 1956, ya exiliado Perón, circularon textos cortos de su autoría que luego integrarían la obra Del poder al exilio. Cómo y quiénes me derrocaron. Algunos capítulos se editaron con el título Cómo conocí a Evita y me enamoré de ella. Allí, Perón cuenta: “Eva entró en mi vida como el destino. Fue un trágico terremoto que sacudió la provincia de San Juan, en la cordillera, y destruyó casi enteramente la ciudad, el que me hizo encontrar mi mujer. En aquella época yo era ministro de Trabajo y Asistencia Social. La tragedia de San Juan era una calamidad nacional. Para socorrer a la población movilicé al país entero; llamé a hombres y mujeres a fin de que todos tendiesen la mano a aquella pobre gente de aquella provincia remota. Entre los tantos que en aquellos días pasaron por mi despacho, había una joven dama de aspecto frágil, pero de voz resuelta, con los cabellos rubios y largos cayéndoles a la espalda, los ojos encendidos como por la fiebre. Dijo llamarse Eva Duarte, ser una actriz de teatro y de la radio y querer concurrir, a toda costa, a la obra de socorro para la infeliz población de San Juan”.

“Hablaba de manera vivaz, tenía ideas claras y precisas e insistía en que se le confiara un cargo. Yo la miraba y sentía que sus palabras me conquistaban; estaba casi subyugado por el calor de su voz y de su mirada. Eva estaba pálida pero mientras hablaba su rostro se encendía. Tenía las manos escuálidas y los dedos ahuesados; era un manojo de nervios. Discutimos largo rato. Era la época en que en mí se abría camino la idea de dar vida a un movimiento político que transformase radicalmente la vida de la Argentina”, prosigue.

“Vi en Eva una mujer excepcional, una auténtica «pasionaria» animada de una voluntad y de una fe que se podía parangonar con la de los primeros creyentes. Eva debía hacer algo más que ayudar a la gente de San Juan; debía trabajar por los desheredados argentinos. Decidí, por lo tanto, que Eva Duarte se quedase en el ministerio mío y abandonase sus actividades teatrales”, recuerda Perón. Había nacido una relación que tan sólo la muerte pudo interrumpir y que marcó un antes y un después en la historia argentina

22 de Enero – Perito Francisco Moreno llega al Lago Nahuel Huapi y despliega la bandera argentina




Si hablamos de historia y de sitios históricos no podemos dejar de mencionar un sitio que se relaciona con el personaje histórico más emblemático de la Patagonia: Francisco Pascasio Moreno.

Moreno fue el primer hombre blanco en lograr la proeza de llegar al Nahuel Huapi desde el Atlántico en el año 1876. La historia es más que interesante, ya que a sus 23 años, recibiendo la cooperación de la Sociedad Científica Argentina y del Gobierno de Buenos Aires, el joven Moreno partió, en septiembre de 1875 de Buenos Aires, con el propósito de alcanzar al Lago Nahuel Huapi y desde allí seguir hacia Chile.

Para ello, se trasladó en ferrocarril hasta Las Flores y a partir de ese punto con el servicio de mensajería hasta Carmen de Patagones. Luego, junto con un presidiario Manuel Silva como asistente, 4 indios y 30 yeguas se dirigió hacia el oeste bordeando el Río Negro y el Río Limay. Llegando al Collon Cura y para poder continuar, tuvo que obtener la autorización del Cacique Saihueque, poderoso señor de las Manzanas, quien dominaba los pasos a Chile.

Los Consejeros del cacique convencieron a Saihueque del peligro que suponía que los argentinos conocieran los pasos fronterizos cuando tanto Argentina como Chile proyectaban ampliar sus fronteras.

Se organizó entonces, una Junta de Guerra, para evaluar la autorización, que en principio le fue denegada, aunque luego, tras la influencia de otros caciques, se le permitió llegar al Nahuel Huapi pero con la condición de regresar en una semana, para asegurarse que Moreno no intentaría cruzar a Chile. Por ello se lo autorizó a llevar solo “el montado” y como alimento de toda la comitiva, una oveja.

Tras un largo esfuerzo y siguiendo el último tramo del Limay, la expedición llegó al lago Nahuel Huapi el histórico 22 de enero de 1876. Con gran emoción Moreno contempló el maravilloso panorama y desplegó por primera vez la bandera argentina en un sitio, que hoy recordamos por su valor simbólico y que hasta entonces no había sido visitado por ningún otro argentino.

lunes, 18 de enero de 2016

A 55 años del asesinato a manos de la CIA, del líder nacionalista Patricio Lumumba


Patricio Lumumba (1925 – 1961) fue el primer presidente de la República Democrática del Congo en 1960, tras la independencia de Bélgica. En 1958 había creado el Movimiento Nacional Congolés (MNC), para lograr la independencia del país. En junio de 1960, Bélgica concede la independencia al Congo, con la condición de que el país africano asumiera la deuda externa belga. En las primeras elecciones libres,  el MNC obtiene la victoria y Lumumba se convierte en el Primer Ministro del Congo independiente. Tras sólo 3 meses de gobierno, la CIA financió un golpe de estado para defender los intereses de las compañías mineras.  El presidente estadounidense  Eisenhower dio orden de capturar a Patricio Lumumba y asesinarlo, lo que ocurrió en 1961 a manos del agente  Frank Carlucci, quien en 1987  sería secretario de Defensa de Ronald Reagan. MM




Hace 55 años, agentes de los servicios secretos belgas y de la CIA introdujeron el cuerpo de Patrice Lumumba en un barril de ácido y lo hicieron desaparecer. El Congo pudo haber ido hacia una democracia y, por el contrario, fue hacia una de las peores dictaduras africanas del siglo XX.

Fue el primer jefe de gobierno de la República Democrática del Congo. Buscó la descolonización de su país en manos de Bélgica; destruir totalmente el poder colonialista europeo presente en África, y erradicar el ultraje y el expolio que durante siglos había sufrido el continente.

En 1958 se orientó decididamente hacia la lucha por la descolonización del Congo por las escasas posibilidades de acción social que le permitían las autoridades coloniales belgas y así fundó el Movimiento Nacional Congolés, partidario de crear un Estado independiente y laico, cuyas estructuras políticas unitarias ayudaran a superar las diferencias tribales creando un sentimiento nacional.

Tras la independencia de Bélgica, en 1960, el Congo celebró elecciones, y Patricio Lumumba, líder de la lucha independentista, llegó a la presidencia con un programa nacionalista y de izquierda.

Lumumba no pudo impedir que la retirada del ejército belga diera paso a conflictos políticos con pronunciamientos militares, ataques a la población blanca y disturbios generalizados.

La rebelión fue especialmente grave en la región minera de Katanga, que se declaró independiente bajo el liderazgo de Tschombé; Lumumba denunció que esta secesión había sido promovida por el gobierno belga en defensa de los intereses de la compañía minera que explotaba los yacimientos de la región.

Lumumba pidió ayuda a la ONU, que envió un pequeño contingente de «cascos azules» incapaces de restablecer el orden, y por eso pidió el apoyo de la Unión Soviética, con lo que amenazó directamente los intereses occidentales.

El presidente de EEUU, Eisenhower, dio entonces la orden de eliminarlo, y envió al agente de la CIA Frank Carlucci, quien luego sería secretario de Defensa de Ronald Reagan.

Un golpe de Estado derrocó a Lumumba en septiembre de 1960. Fue torturado brutalmente y fusilado por mercenarios belgas, que disolvieron su cuerpo en ácido y esparcieron sus restos para que no fuera reconocido.

Hace bien poco, en noviembre de 2001, el parlamento de Bélgica reconocía la responsabilidad de su Estado en la muerte de Patricio Lumumba.

Medio siglo después, las autoridades estadounidenses reconocieron su implicación en el derrocamiento y asesinato del líder congoleño.

domingo, 17 de enero de 2016

17 Enero de 1959: La toma del frigorífico “Lisandro de la Torre”

documental sobre la toma del frigorifico lisandro de la torre


Fue una gesta popular que comenzó con la declaración de huelga y toma del establecimiento y concluyó con una huelga general revolucionaria. La acción duró cuatro días, desde el 17 al 20 de enero y fue totalmente espontánea.

Gobernaba el país el Dr. Arturo Frondizi, que había llegado a la primera magistratura por medio de los votos peronistas y luego de un pacto que hizo con el propio Perón (que estaba proscripto). Pacto, donde entre otras cosas se comprometía a liberar a los presos políticos, gremiales y conexos, sancionar la Ley de Asociaciones Profesionales y otorgar un aumento de salarios de hasta el 60%. Una
vez en el gobierno, Frondizi rompe el pacto y comienza a escuchar las voces de la oligarquía y del Fondo Monetario Internacional (F.M.I.). Cambia la plataforma electoral por un plan de “austeridad y expansión” que consistía en privatizaciones, despido de empleados públicos, congelamiento de salarios, reducción de obras públicas y pago puntual de la deuda externa.

El gobierno de Frondizi pretende privatizar (léase desnacionalizar) el Frigorífico “Lisandro de la Torre”, por medio de una licitación internacional que al final será adjudicada a la C.A.P., (Corporación Argentina de Productores de Carne), que no es otra cosa que una empresa manejada por la oligarquía vacuna directamente ligada a los intereses comerciales de los EE.UU. e Inglaterra. ¿Por qué digo desnacionalizar? porque hasta ese momento el Estado Nacional recuperaba directamente una gran cantidad de divisas provenientes de su cuota de exportación de carnes.

Algunos datos a tener en cuenta: 1) Las instalaciones del frigorífico estaban valuadas en alrededor de 1.000 millones de pesos de entonces. 2) Por día se faenaban un millón y medio de kilogramos de carne vacuna para consumo. 3) En las tareas trabajaban 9.000 obreros y se sabía que los nuevos dueños iban a “racionalizar” el personal; cosa que así sucedió porque solamente quedaron trabajando
3.000 de aquellos nueve mil iniciales.

El día 12 de enero Frondizi eleva al Parlamento el proyecto de ley para privatizar el frigorífico. El 14 de enero, Sebastián Borro (delegado gremial, hombre de la Resistencia Peronista), irrumpe en el Congreso con otros compañeros, exigiendo “la defensa del patrimonio nacional y contra la entrega del frigorífico a manos privadas”. En asamblea multitudinaria del personal, se decide el paro de actividades
y la toma del frigorífico.

En la madrugada del 17 de enero, 1.500 hombres armados hasta los dientes, pertenecientes a la Policía Federal, Gendarmería y Ejército irrumpen en el frigorífico.

Los represores contaban con cuatro tanques de guerra norteamericanos (“Sherman”) de 35 toneladas cada uno. El primer tanque, el que rompe los portones está comandado por un joven oficial del Ejército, Jorge Esteban Cáceres Monié, más tarde jefe de Policía de la dictadura militar de Lanusse y mucho más tarde aún, abatido por un comando montonero en Entre Ríos, el 3 de diciembre de 1975. Entre sus filas, la Policía Federal, cuenta con otro represor de lujo, el comisario Luis Margaride, luego jefe de policía de Isabel Martínez y López Rega en 1974.

Volvamos a los hechos. Los atacantes, como expresé, rompen los portones y avanzan disparando tiros y lanzando gases a diestra y siniestra, en tanto los trabajadores resisten como pueden al grito de “Patria sí, colonia, no”.

Si bien fallan algunas medidas de defensa (tirar chorros de agua caliente a presión desde las mangueras existentes o largar 5.000 reses desbocadas entre las fuerzas represoras), otras sí logran efectivizarse: como tirarles los carros de faenamiento por las escaleras a los efectivos que quieren subir a apalear obreros; o desde las alturas del edificio, lanzar como improvisados y efectivos proyectiles, inmensas roldanas sobre las humanidades represoras.

Desalojados los obreros de la fábrica a un alto costo social y político (hay inclusive un muerto), la batalla se extiende a toda una barriada popular y combativa que si bien tiene como epicentro a Mataderos, alcanza también a Villa Lugano, Villa Luro, Liniers, Bajo Flores y parte de Floresta. En toda esa zona: cierran los negocios en solidaridad con los huelguistas; se corta la luz del barrio, inutilizando todos los focos de alumbrado; se hacen barricadas con los árboles y adoquines de las calles; se dan vuelta camiones; se incendian algunos colectivos; se siembran las calles con clavos “miguelito”; se levanta el empedrado de las calles por sectores, para que se atasquen los patrulleros que persiguen a los revoltosos; las puertas de las casas permanecen siempre cerradas para los represores, pero abiertas para asistir o ayudar a escapar a los resistentes. Es importante recalcar que se logra la adhesión de los obreros de la zona, de las fábricas de Jabón Federal y Pirelli. A nivel nacional se logra el paro de los ferrocarriles, el comercio y de las actividades del puerto de Buenos Aires. Y hay atentados con “caños” y explosivos, en solidaridad con la lucha obrera, en todo el país.

Resulta claro que una nueva generación, integrada por miles de jóvenes trabajadores, se incorpora a la lucha, aportando iniciativas y experiencias combativas inéditas en nuestra historia social.

Pero las traiciones de algunos dirigentes gremiales, captados por el “integracionismo” de Frondizi, terminan erosionando el conflicto. Es el caso de Eleuterio Cardozo del gremio de la carne y de Adolfo Cavalli de petroleros, que quitan el apoyo inicial dado a la huelga. Terminan encarcelados 264 obreros y activistas, entre los cuales está la dirección sindical del Frigorífico y el compañero Felipe Vallese, luego con el gobierno títere de José María Guido, convertido en el primer detenido-desaparecido de origen peronista. Durante ese año (1959), según el Ministerio de Trabajo, sólo en la Capital Federal se perdieron 10.078.138 horas de trabajo por las huelgas; y la International Labour Organisation estableció que era la mayor cifra mundial de horas caídas por huelga.

Concluyo con una frase de John William Cooke inserta en la proclama de la huelga del frigorífico dada a conocer a la opinión pública y donde refuta al gobierno que hipócritamente se escandaliza por el grado de violencia alcanzado en los sucesos antes relatados: “Si los medios de lucha que ha usado (la clase trabajadora) no son del agrado de los personajes que detentan posiciones oficiales, les recordamos que los ciudadanos no tienen la posibilidad de expresarse democráticamente y deben alternar entre persecuciones policiales y elecciones fraudulentas. No es posible proscribir al pueblo de los asuntos nacionales y luego pretender que acepte pasivamente el atropello de sus libertades, a sus intereses materiales y a la soberanía argentina. No sé si este movimiento nacional de protesta es ‘subversivo’, eso es una cuestión de terminología, y en los países coloniales son las oligarquías las que manejan el diccionario. Pero sí puedo decir que el único culpable de lo que pasa es el gobierno, heredero en esta materia de la oligarquía setembrina. Por el ello el pueblo está en su derecho de apelar a todos los recursos y a toda clase de lucha para impedir que siga adelante el siniestro plan entreguista. Esa y no otra es la meta que procura el Justicialismo encabezado por su Jefe, el General Perón”.

sábado, 16 de enero de 2016

16 de enero de 1846- Combate de San Lorenzo(Guerra del Parana)

Se conoce como segundo Combate de San Lorenzo a la batalla ocurrida, dentro de la Guerra del Paraná, el 16 de enero de 1846, entre las fuerzas de la Confederación Argentina, al mando de Lucio Norberto Mansilla y parte de la escuadra Anglo-Francesa que mantenía bloqueado el acceso a los puertos sobre el río de la Plata y el río Paraná.

http://www.lagazeta.com.ar/sanlorenzo.htm

El combate se llevó adelante en las inmediaciones del Campo de la Gloria, lugar donde José de San Martín, en 1813, realizara el bautismo de fuego de los Granaderos a Caballo.

Luego del combatir con la escuadra anglo-francesa en el Paso del Tonelero, Mansilla colocó ocho cañones ocultos bajo montones de maleza, 250 carabineros y 100 infantes en los barrancos de la costa comprendida entre el convento de San Lorenzo y la punta del Quebracho.

A mediodía del 16 de enero aparecieron el vapor Gorgon, la corbeta Expeditive, los bergantines Dolphin, King y dos goletas armadas en la Colonia, los cuales montaban 37 cañones de grueso calibre y acompañaban 52 barcos mercantes. Al enfrentar a San Lorenzo, la Expeditive y el Gorgon hicieron tres disparos a bala y metralla sobre la costa para descubrir la fuerza de Mansilla. Los soldados argentinos permanecieron ocultos en su puesto, según la orden recibida. Cuando todo el convoy se encontraba en la angostura del río que se pronuncia en San Lorenzo arriba, Mansilla mandó romper el fuego de sus baterías dirigidas por los capitanes José Serezo, Santiago Maurice y Alvaro de Alzogaray. El ataque fue certero; los buques mercantes rumbeaban desmantelados hacia dos arroyos próximos, aumentando con el choque de los unos con los otros las averías que les hacían los cañones de tierra.

A las cuatro de la tarde el combate continuaba recio todavía, y el convoy no compensaba lo andado con sus grandes averías. Favorecido por el viento de popa y tras los buques que vomitaban sin cesar un fuego mortífero, se aproximó al Quebracho. Aquí reconcentró sus fuerzas Mansilla y batalló hasta la caída de la tarde, cuando desmontados sus cañones y neutralizados sus fuegos de fusil por el cañón enemigo, el convoy pudo salvar la punta del Quebracho, con grandes averías en los buques de guerra, pérdidas de consideración en las manufacturas y 50 hombres fuera de combate. El contralmirante Inglefield, en su parte oficial al almirantazgo británico dice que “los vapores ingleses y franceses sostuvieron el fuego por más de tres horas y media; y apenas un solo buque del convoy salió sin recibir un balazo”.

La pérdida de los argentinos fue esta vez insignificante, y Mansilla pudo decir con propiedad que habíale tocado el honor de defender el pabellón de su patria en el mismo paraje de San Lorenzo que regó con su sangre San Martín al conducir la primera carga de sus después famosos Granaderos a Caballo.

Beligerantes
Bandera de Argentina Confederación ArgentinaBandera del Reino Unido Reino Unido
Bandera de Francia Francia
Comandantes
Bandera de Argentina Lucio Norberto MansillaBandera del Reino Unido Samuel Inglefield
Fuerzas en combate
cañones
250 carabineros
100 infantes1
buques de guerra
37 cañones1
Bajas
1 muerto250 muertos2

jueves, 14 de enero de 2016

14 de enero inicio de la toma

Privatización del Frigorífico Lisandro de la Torre: Enero 1959

Hace cincuenta y siete años, una huelga, inédita por sus características, sacudió a Buenos Aires: la que desataron los obreros del frigorífico nacional Lisandro de la Torre, que tomaron la planta para evitar su venta a la entonces poderosa Corporación Argentina de Productores de Carne. Fueron días de lucha en el caliente verano porteño y en un país que empezaba a gobernar Arturo Frondizi.

Recordamos esa lucha nacional y obrera, forjado en el contexto de la resistencia peronista iniciada en 1955, señalando los limites del desarrollismo y la traicion de Frondizi a Peron y al pueblo trabajador 




(extracto texto Leonidas Ceruti, historiador)

texto completo http://www.ctarosario.org.ar/article815.html

El Frigorífico Lisandro de la Torre y la privatización
A fines de 1958, el gobierno nacional se olvidó de las promesas y del pacto con Perón, y la industrialización avanzaba en manos de capitales extranjeros. La crisis se profundizaba al compás de posibles privatizaciones y del Plan de Estabilización que le había prometido al FMI.
Esto impactaba directamente sobre los trabajadores: congelación salarial, despido de la planta de empleados públicos, además de las privatizaciones en los sectores del petrolero, servicios y también en el sector productivo.
El Frigorífico Lisandro de la Torre, ubicado en el barrio de Mataderos, era el más grande de América Latina. Nacionalizado por Perón y cedido a la municipalidad de la Capital, para aprovisionar el consumo de los habitantes de Capital y Conurbano. Se faenaban un millón y medio de kilos de carne vacuna por día.
Hacia fines de los 50, se había convertido en un objeto de deseo de los grupos privados ligados a la industria de la carne por la importancia creciente que iba adquiriendo en el rubro el mercado interno por sobre los negocios de exportación. Su privatización formaba parte del Plan de Estabilización pactado por Frondizi con el FMI.



El 7 de diciembre de 1958, los trabajadores del Lisandro de la Torre eligieron una nueva comisión directiva sindical, mayoritariamente peronista, encabezada por Sebastián Borro, un joven dirigente forjado en los duros años de la resistencia. A ellos se sumaba un cuerpo de delegados representativo en el que participaban en minoría algunos delegados comunistas. No era la primera vez que los obreros del frigorífico se enfrentaban a un gobierno: en 1948 y en 1956 sendos conflictos habían terminado en fuertes enfrentamientos callejeros. 
En este contexto, el 10 de enero de 1959, el Poder Ejecutivo envió a las cámaras un nuevo proyecto de Ley de Carnes que contemplaba la privatización del frigorífico. El objetivo manifiesto era venderlo a la C.A..P. (Corporación Argentina de Productores), controlado por los ganaderos. El interés de estos en la posesión de establecimientos frigoríficos era reciente, pues el mercado internacional para las carnes argentinas había  decaído y el mercado interno era el destino obligado de las mismas.
El sindicato tenía un contraproyecto para aumentar la productividad y el rendimiento de la planta mediante la adquisición de maquinaria para la utilización y aprovechamiento del sebo, la cerda, la sangre, las pezuñas, etc. Al decir de los trabajadores: "Lo único que no pudimos lograr fue una forma de industrializar el mugido".
El 12 de enero, alertados por el inminente tratamiento de la ley, se entrevistaron con el presidente de la Cámara de Diputados, el Dr. Gómez Machado, quién se comprometió a darles una respuesta el día siguiente. A la salida, Sebastián Borro expresó al diario Clarín que los obreros estaban dispuestos a luchar hasta el fin para evitar la privatización: “…le diremos a usted algo que no le hemos dicho al Dr. Gómez Machado. En camiones cargaremos los escombros del frigorífico…”. Para el día siguiente, en que la ley sería tratada en Diputados, el sindicato convocó a una concentración en la Plaza del Congreso. La seguridad de los parlamentarios fue reforzada con la Guardia de Infantería, mientras  dos mil obreros se movilizaban con un ternero en el que habían pintado: “Señores Diputados, no me entreguen, quiero ser nacional”. Contra lo que les habían prometido, esa noche la ley fue sancionada. Era la madrugada de la última sesión del año. En la Cámara de Senadores se aprobó sin debate: todos los legisladores eran del oficialismo. (2)
Siempre aprobando esas leyes a escondidas y a las apuradas.
Toma, represion y resistencia

El miércoles 14 de enero, el cuerpo de delegados convocó a una asamblea luego de conocer la decisión de Frondizi de no recibir a la Comisión Directiva. La noticia había corrido y el barrio se encontraba convulsionado por los acontecimientos.
La investigación de Ernesto Salas sobre lo acontecido en esas jornadas es ejemplificador de una de las luchas de resistencia de la clase obrera que se destacaron en el periodo, y por ello queremos compartir estas líneas: “Al otro día, los obreros fueron a trabajar, pero no abandonaron el edificio. A una nueva asamblea masiva concurrieron ocho mil obreros y decidieron mayoritariamente mantener la toma y realizar un paro por tiempo indeterminado. La bandera del frigorífico fue izada a media asta. En tanto, Frondizi recibió finalmente a la comisión y a representantes de las “62 organizaciones” que le solicitaron que vetara la ley, pero éste se negó. En el testimonio de uno de los participantes de la reunión: “Entonces se preveía que iba a haber represión, los obreros para atrás no íbamos a ir”.   


Por la noche, la organización de la toma del frigorífico y la vigilia se extendió a los familiares quienes, en gran número, se nuclearon sobre las rejas perimetrales. Previendo la represión, no se apagaron las calderas y se prepararon los bretes para largar la hacienda. El viernes 16 recibieron a los periodistas. La emisión de una entrevista le costaría un mes de suspensión a Radio Rivadavia: Sebastián Borro contó con detalles el intento de soborno que había recibido del presidente de la C.A.P.; como fondo se escuchaban los bombos y, por primera vez, el grito de “Patria sí, colonia no!”. Ese día, Frondizi designó como mediador en el conflicto al jefe de la Policía Federal, el capitán Ezequiel Niceto Vega. Obviamente no había lugar para un acuerdo, la confrontación era un hecho. Para afirmar esa postura, esa noche el ministro de trabajo Alfredo Allende declaró ilegal las medidas de fuerza y ordenó desalojar el establecimiento a las 3 horas del día sábado. Una hora después del plazo, se desencadenó la represión.
La organización interna de los obreros estaba meticulosamente estudiada, un grupo cuidaría las maquinarias para evitar sabotajes de los infiltrados mandados por los patrones, otro grupo atendería a los animales. Se dispuso entonces grupos de choque para defender el patrimonio nacional y la fuente de trabajo: se tendría que mantener la caldera caliente para resistir el embate con las mangueras de agua caliente, se largaría la hacienda para atropellar a los represores, desde el segundo y tercer piso se tirarían rondanas para trabar las orugas de las tanquetas o para pegar de lleno a los invasores. También había grupos externos buscando apoyo en la barriada de Mataderos.
A las pocas horas de iniciada la toma, el frigorífico estaba rodeado por miles de personas en señal de apoyo, estudiantes, vecinos, familiares, comerciantes. La prensa nacional se apostaba en la entrada, ante el portón en el que se colgó una bandera que rezaba: "En defensa del patrimonio nacional". (3)
Los piquetes de guardia en las esquinas del frigorífico fueron los primeros en dar la alarma. Lo que vieron fue una poderosa fuerza represiva que avanzaba hacia el establecimiento: 22 ómnibus cargados con agentes, carros de asalto de la Guardia de Infantería, camiones de bomberos, patrulleros, cuatro tanques Sherman del Regimiento de Granaderos a caballo y varios jeeps con soldados provistos de ametralladoras, estos últimos al mando del Teniente Coronel Alejandro Cáceres Monié. La fuerza así reunida era de unos dos mil hombres.
A las cuatro de la madrugada llegaron refuerzos de Gendarmería y un tanque tomó posición frente al portón. Los obreros en grupos se treparon a los muros y a la puerta de entrada. Ricardo Barco, delegado comunista que observaba la escena, lo cuenta así: “Avanzan los tanques. Estábamos colgados de los portones, porque un poco en la bronca y otro poco de inconciencia, lo que pensamos es que iban a meter la arremetida pero que lo iban a parar [...] Yo, desde el portón, cuando el portón pegó el cimbronazo, pasé por arriba de los árboles y fui a caer en un cantero allá como a cinco o seis metros…y todavía allí cayeron otros [...] En medio de eso, que el tanque entra, avanza, la gente se da vuelta, se para en el mástil y empieza a cantar el Himno Nacional…no hay palabras para decir lo que siente uno en ese momento. Algunos corren a refugiarse de las balas y gases policiales; otros, cuchillo en mano, se abalanzan contra la policía”.
Quienes tenían la misión de largar la hacienda lo intentan en vano. "En la huelga de 1948 las largamos y fue una estampida de decenas de miles de cabezas que se llevaba todo por delante, no quedaba nadie, ni policías ni nosotros. En cambio en el 59 salieron, pero al trotecito, y se pusieron a comer el pasto de las veredas: parece que las vacas también habían hecho su experiencia...". Los animales se movieron poco y nada, y se entretuvieron pastando en los canteros de la planta. Quedó para la historia aquello de “las vacas estaban cansadas”. (4)
La resistencia duró tres horas, aunque la mayoría de los obreros saltaron los muros y se refugiaron en su barrio. Desde el cuarto piso, un grupo tiraba con todo lo que tenía al alcance. A las siete de la mañana la policía retomó el control: 95 obreros fueron detenidos y nueve resultaron heridos.
Las 62 Organizaciones, hegemonizadas por el vandorismo, al frente de la CGT, decretan un paro nacional. Sin organizar la medida y sin tomar ninguna precaución, los dirigentes vuelven a sus respectivos sindicatos. Al llegar, uno a uno fueron detenidos: la burocracia se quitaba así de encima la responsabilidad de garantizar el paro que había declarado.


La lucha pasó al barrio
La indignación por lo ocurrido recorrió el barrio. Durante varios días obreros y vecinos libraron duras batallas contra las fuerzas de seguridad. Mataderos se convirtió en el barrio de las barricadas, se hacían con adoquines sacados de las calles, vías del tranvía, cubiertas de ómnibus de líneas incendiadas y clavos miguelitos. Por la noche los activistas cortaron el alumbrado y la policía fue recibida a pedradas desde las azoteas. Los trabajadores de las inmensas fábricas vecinas, Pirelli y Federal, se unieron a los del frigorífico.
La clase obrera de la zona se transformó en el dirigente espiritual de la población vecina. Era la industria frigorífica predominante quien gobernaba y ordenaba la existencia misma de todo ese complejo urbano. Los lazos informales de la familia, la vecindad y el lugar de trabajo adquirieron una potente homogeneidad, reforzada en su máxima expresión cuando el Estado y su aparato represivo se aprestó a atacarlos. Estos lazos primarios fueron los que comenzaron de entrada a proveer la seguridad y defensa a los obreros y activistas en un plano que ninguna organización formal podía igualar. El barrio vivió una conmoción: en la calle, ¡con las manos!, se levantaron las vías del tranvía. Se hicieron barricadas arrancando el adoquinado, se derribaron árboles, se acumulaba madera, se prendía fuego. Participaba todo el mundo, los obreros, los militantes, los familiares y los vecinos. Inclusive los comercios se adhirieron, porque era una lucha que le pertenecía a todo Mataderos.
En tanto, el gobierno allanó varios sindicatos y detuvo a varios dirigentes. Además declaró “zona militar” a las ciudades de La Plata, Berisso y Ensenada y ordenó su custodia con tropas militares. Entre tanto, Sebastián Borro y otros dirigentes de gremios chicos, como Jorge Di Pasquale, organizaban la huelga. Desde los Estados Unidos, Frondizi declaró: “…la conducción del país la tiene el gobierno y no los gremios”.
Luego de tres días el movimiento de fuerza se debilitó. El miércoles 21, las “62 Organizaciones” decidieron el cese de las medidas de fuerza.       
El sindicato del “Lisandro de la Torre” nunca levantó la huelga; luego de varios meses y con Borro capturado, 5000 obreros fueron cesanteados. El frigorífico fue vendido a la CAP. Una investigación realizada en 1974 por una comisión de la Cámara de Diputados descubrió que la CAP había pagado sobreprecios a sus asociados durante años y que los quebrantos, que eran enjugados con fondos públicos,  habían constituido una virtual estafa. (5)




viernes, 8 de enero de 2016

José Luis Garrafa Sánchez 26 de mayo de 1974 -8 de enero de 2006

Garrafa jugaba a la pelota. Es lo único que importa cuando se habla de él. En un potrero de Laferrere o en un estadio super profesional. Contra un gordo cualquiera o contra el cinco de la Selección. Jugaba a la pelota. La pisaba, la cuidaba, la protegía, pero no la pasaba. Quería que sólo esté con él. Y está bien, porque pocos tuvieron su sensibilidad para tratarla. Jugaba a la pelota. También era un loco amante de la velocidad, un bromista insoportable, un tipo que eligió jugar con las camisetas que amaba antes que hacerlo con las que le podían pagar más.
Era todo eso, pero antes que nada era un pibe que jugaba a la pelota. “El futbolista habla de la importancia de la concentración, de lo que tiene que hacer en el partido, y yo no. Yo no pienso, vengo a jugar, a divertirme. Hago la entrada en calor y estoy bailando, estoy jodiendo. Yo siento que el fútbol es así, que tenés que demostrar lo que sabés y si sabés jugar tenés que estar tranquilo. Ahora hay jugadores que están nerviosos, les duele la cabeza, pero porque están constantemente pensando en el partido. No hay que pensar mucho en el partido, hay que jugarlo”, dijo José Luis Sánchez en una entrevista con Pablo Aro Geraldes publicada por El Gráfico. Y no hay nada más que agregar para comprender por qué es el símbolo que es. garrafa01

lunes, 4 de enero de 2016

Roberto Sánchez (Buenos Aires, 19 de agosto de 19452 -Guaymallén, provincia de Mendoza, 4 de enero de 2013

Roberto Sánchez (Buenos Aires, 19 de agosto de 1945 -Guaymallén, provincia de Mendoza, 4 de enero de 2013 ), más conocido por el sobrenombre artístico de Sandro, fue un cantautor y compositor argentino de balada romántica, música rock and roll y pop en castellano. Asimismo, incursionó en múltiples oportunidades en cine, como actor protagonista e incluso como director.
Fue uno de los fundadores del rock en castellano en América Latina. Publicó 52 álbumes originales y vendió 8 millones de copias4 , aunque hay fuentes que las elevan hasta 22 millones.[cita requerida] Algunos de sus mejores éxitos son: Dame fuego, Rosa Rosa, Quiero llenarme de ti, Penumbras, Porque yo te amo, Así, Mi amigo el Puma, Tengo, Trigal y Una muchacha y una guitarra. Su obra más famosa, Rosa Rosa, vendió 2 millones de discos. Asimismo, su tema Tengo fue considerado por la revista Rolling Stone y la cadena televisiva MTV como el n.º 15 entre los 100 mejores temas del rock argentino.
Durante su carrera también realizó 16 películas, y además fue el primer latinoamericano en cantar en el salón Felt Forum del Madison Square Garden.5 6 7 En 2005 recibió el Grammy Latino al conjunto de su trayectoria profesional.





domingo, 3 de enero de 2016

El 3 de enero, son usurpadas las Islas Malvinas.

El 3 de enero, son usurpadas las Islas Malvinas. El comandante Onslow, de la Corbeta Clío, tomó posesión de Puerto Soledad. El día 5, el pequeño buque argentino Sarandí, se retira hacia Buenos Aires. Mientras tanto, luego de haber arriado la bandera argentina de las islas, Onslow, iza la bandera inglesa. Carente de otras órdenes, el capitán inglés abandona Puerto Soledad, y deja en custodia de la bandera, al escocés Dickson.
El día 3 de enero el Tte. Cnel. José María Pinedo, al mando de la Corbeta Sarandí, intenta impedir dicho acto de agresión, pero se ve superado en número. Los piratas (británicos) eran tres veces superior al número argentino, ya que los ingleses que acompañaban a Pinedo se negaron a luchar contra su bandera. Por lo tanto eran solo 14 soldados y otros 10 civiles sin armas. Por ese motivo, Pinedo no tuvo otra alternativa que rendirse.
Por este acto, Pinedo fue sancionado por el Consejo Supremo de Guerra y Marina. Según el art. 41 del Código Naval, todo Comandante de guerra debe defender su pabellón de cualquier superioridad con que fuese atacado, con el mas valor y nunca se rendirá a fuerzas superiores sin cubrirse de gloria en su gallarda resistencia...
Mas allá de la decisión de Pinedo, los británicos en este día pero hace 172 años, nos han usurpado una pequeña pero querida parte de nuestro territorio nacional.

El día 15, llega el buque Sarandí a Buenos Aires. Ese mismo día el gobierno realiza una protesta al encargado de negocios británico, quien niega los hechos.
Una circular del 23 de enero, comunica a las "repúblicas americanas", el atentado cometido por Inglaterra. La nota produjo un amplio silencio de parte de los países del continente, y el Annual Register de 1833, felicitaba a los Estados Unidos por mantenerse callado, ante las quejas del "débil".
El 24 de abril, el representante argentino en Londres, Don Manuel Moreno, presentó una queja ante la corona británica, que reiteró el 17 de junio, en una extensa y documentada memoria de protesta.
Este mismo año ocurrió un hecho trágico en las islas, donde dos gauchos, entre ellos Rivero, junto con dos indios inician una sangrienta matanza..